la historia de festina

historia de festina
Seguramente conozcas de sobra la marca Festina, pero ¿sabias que es española?, al menos lo es ahora, en su origen festina fue una marca creada en la cuna de los relojes de Europa, Suiza, esta marca de relojes se creó en 1902 por la familia Stüdi en la ciudad de La Chaux-de-Fonds, en Suiza, más tarde en  1935 la familia fundadora transmite la marca al empresario Willy Burkhard Wilhelm .La empresa se traslada a Barcelona Durante la II Guerra Mundial y en n 1975, M. Georges Ulmann, adquiere la firma no es hasta 1984 cuando el empresario español Miguel Rodríguez Domínguez se hace con los derechos de Festina y la integra dentro de su compañía, Lotus-festina que además de estas marcas produce además calypso, jaguar y candino.
Los centros de producción de este grupo se encuentran en Barcelona y Toledo, vende cada año 3 millones de relojes en 60 países, factura 180 millones de euros y tiene unos recursos propios de 60 millones.
casi nada.....

pero la historia de su actual propietario Miguel Rodriguez es aún más curiosa si cabe.
este empresario Nacido en La Línea de la Concepción en 1948, llego a  Badalona de la mano de su padre como tantos paisanos suyos cuando  Franco cerró la frontera con Gibraltar,  sus primeros trabajos  fueron de  peón de albañil,empleado de una fundición y lavacoches .Por las noches estudiaba para delineante y después peritaje industrial. Cuando llego la hora de realizar de realizar la mili decidió marcharse a suiza con el billete de tren y 400 pesetas en el bolsillo y sin saber ni una palabra de Frances. Trabajo de Camarero y  a los 17 días ingresó en el Partido Comunista. Fue enviado como observador a bulgaria pero a  la vuelta fue tan crítico con ese capitalismo de Estado que le expulsaron, y fue a parar a Bandera Roja.

Se dio cuenta que el mundo del reloj era su futuro al volver 10 años después con el delito prescrito y ya en comcracia vio lo rapido que se vendían unos relojes que se trajo, y abrió tienda en el corazón del barrio chino. La tienda le duró un año, que es lo que tardó en descubrir lo aburrido que era el mostrador: hasta entonces era su mujer quien atendía a los clientes mientras él discutía de política en la Rambla. Rodríguez cogió su maleta y se fue a vender relojes por España. Vendió tantos, que pronto pudo comprar dos marcas suizas que estaban en venta: Lotus en 1981, y Festina en 1984. Jaguar fue en 1989, y Candino el 2002.

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